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CEAL - Consejo Empresarial de América Latina |
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Jorge Zablah, Presidente Internacional de CEAL, "Hijo Meritíssimo de El Salvador"
Diario de Hoy: Jorge Zablah-Touché es Hijo Meritísimo |
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Palabras de Jorge Zablah:
Damas y caballeros:
En nuestro mundo contemporáneo, escuchamos, leemos o vemos por losdiferentes medios de comunicación que hay debates abiertos acerca del choque de civilizaciones, la pugna de ideologías, los métodos para combatir las desigualdades y todo eso que alguien agrupó una vez bajo la cuestionable expresión del “fin de la historia”.
Lo cierto es que el mundo en que vivimos se encuentra sumido en una profunda crisis, no sólo económica, sino también de valores y de pensamientos. Nada es definitivo, todo es pasajero. Nada es totalizante, sino transitorio. Todo pasa y se transforma. Incluso, la crisis misma se transformará y dará lugar a espacios de oportunidad, los cuales deberemos aprovechar con creatividad, sensatez y visión innovadora de futuro.
Ahora, debemos de pensar en cómo vencer a nuestros enemigos históricos: la desigualdad, la pobreza, la superstición, la falta de infraestructura pública, la carencia de servicios de salud, vivienda y agua y la dolorosa presencia del analfabetismo y la incultura generalizada. Pero esto deberemos hacerlo desde la lógica del pragmatismo, que nos enseña que en la actual sociedad del conocimiento vale la persona que posea una mayor comprensión sistematizada de la realidad y un elevado nivel de construcción y manejo de datos.
Por tanto, debemos apostarle a una fuerte inversión en educación, cultura y deportes en los próximos años, para que la población salvadoreña tenga la oportunidad de educarse y proyectarse dentro y fuera de nuestras fronteras nacionales, así como combatir vicios del pasado y practicar deportes que más allá de marcar goles o puntos lo que hacen es brindarnos la oportunidad de creer en algo común, de forjarnos una disciplina de entrenamiento constante y de aprender, en la cancha, los valores intrínsecos que entraña cada práctica deportiva.
Como veterano deportista, estoy convencido de que sólo el trabajo en equipo nos dará la unidad necesaria para lograr los mayores esfuerzos y metas en el proyecto de nación que todos anhelamos. Desde ya, es necesario proceder a trabajar en la gobernanza del país, entendida como el gobierno para el desarrollo, ya que la gobernabilidad la poseemos desde hace ya varios años, lo que se comprueba con la oportunidad histórica de que una entidad de origen político-militar que llevó sus planteamientos a las montañas nacionales hoy ostente el Poder Ejecutivo gracias al mandato del pueblo ejercido con libertad desde las urnas y a una ejemplar transición democrática.
Desde mi labor como empresario y hombre que cree en El Salvador y en su gente, pienso que debemos invertir de lleno en el país, así como disponer de un sector público de proyección al desarrollo, una empresa privada comprometida con la renovación integral, un marco jurídico adecuado y progresista, un esquema de competencia y apertura al mundo y unas relaciones internacionales que nos garanticen firmes y estrechos vínculos con este planeta del siglo XXI, globalizado por la economía y mundializado por la cultura y las comunicaciones.
Con visión pragmática, debemos trabajar juntos por el bienestar del país. Esto implica que cada sector del país debe cumplir de forma eficiente su misión correspondiente, lo que entraña que la empresa privada genere oportunidades y beneficios dentro de un esquema de competencia, a la vez que el Órgano Legislativo sea generador de un marco innovador para el desarrollo y el progreso, en tanto que el Órgano Ejecutivo administra a la cosa pública con transparencia e idoneidad y el Órgano Judicial garantiza los derechos ciudadanos y la institucionalidad con base en las disposiciones de la Constitución y demás leyes vigentes.
Esa interacción genera no sólo expectativas positivas en torno al juego democrático, sino que también lanza señales de atracción a potenciales inversionistas dentro del territorio nacional, a los que es necesario enrumbar hacia nuestros más caros objetivos de desarrollo, que van mucho más allá de la existencia de un mero horizonte económico, pues de lo que se trata es de que se invierta para producir, pero también para generar los puntos cruciales que nos ayuden a salir de la pobreza, la desigualdad y la marginación y que nos ubique en el concierto de las naciones más civilizadas de la Tierra.
Queridos amigos y amigas:
Al pronunciar estas palabras en este salón donde se toman muchas de las grandes y cruciales decisiones de nuestra Patria, me siento emocionado y confiado en que dejo en sus manos y mentes mi voz y mis mejores intenciones para esta mi patria salvadoreña, en la que mi familia se asentó hace ya más de cien años y fusionó su sangre con esta tierra que nos sustenta y a la que le hemos entregado todo lo que ha estado a nuestro alcance.
Al recibir este galardón, lo hago con la gratitud de aquel ciudadano que ha dedicado su vida al trabajo y a la forja de ideales para mí mismo y para los que me han rodeado. Incluso, esos ideales me han llevado en múltiples ocasiones a restarle tiempo a mi familia para poder dedicar mucho de mi tiempo y esfuerzo a otras cosas que he considerado de suma importancia para El Salvador. Esta es la ocasión propicia en que le digo a mi familia gracias por el apoyo y comprension por ese tiempo y presencia que les he restado, pero quiero que sepan que en cada acción de mi existencia han estado presentes y me han brindado, incluso sin saberlo, la motivación para seguir adelante.
Para ustedes, amigos miembros del Congreso de El Salvador, vayan mis más altas muestras de agradecimiento, respeto y consideración, ya que mi voz no alcanza a expresarles la emoción que me embarga al recibir este reconocimiento, el más alto que me haya sido conferido hasta la fecha, ya que me lo brinda el máximo poder estatal de mi Patria, El Salvador.
Jorge José Zablah-Touché